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LA IMPORTANCIA DE LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA

Por Ana María Cid, enfermera, docente Facultad de Enfermería Universidad Andrés Bello

La infancia es una etapa privilegiada en la que se construyen las bases necesarias para el desarrollo de un niño como hombre o mujer de una sociedad. En la medida en que se pone mayor atención en la crianza y educación de los pequeños es posible desarrollar sujetos con mejores capacidades para tomar decisiones relevantes y adecuadas ante una determinada situación.

La estimulación temprana tiene como objetivo desarrollar y potenciar las funciones cerebrales del bebé mediante juegos y ejercicios repetitivos, tanto en el plano intelectual, como en el físico, afectivo y social. Es una manera de contactar y divertirnos con el niño, siguiendo los ritmos que nos marque, animándole y teniendo confianza en sus posibilidades, siendo creativos e imaginativos, inventando cosas nuevas y llevándolas a la práctica, observando los resultados. La estimulación temprana permite enseñar a mostrar una actitud ante las personas, juguetes o situaciones, es decir, fijar su atención y despertar su interés ante los acontecimientos de la vida. En el fondo, la estimulación temprana permite poner los cimientos para facilitar el crecimiento armonioso y saludable, así como para el posterior aprendizaje y personalidad del niño.

Recomendaciones de Actividades a Desarrollar Según Edad:

 

PERIODO PRE-NATAL

 


A partir desde las 18 semanas el feto comienza a identificar sonidos. La primera voz en reconocer es la de la madre, inclusive se dice que puede asustarse con ruidos fuertes. Diversos estudios explican el efecto MOZART: niños que logran una mayor inteligencia si durante el período prenatal han sido estimulados con música clásica. 

Durante este período es importante hablar, especialmente cuando el bebé se mueva, de esta manera escucha o siente que existe una interacción con su madre.  El resto de la familia también debe participar en esta estimulación, para que desde el período prenatal vaya formando los lazos afectivos.

 

 

RECIÉN NACIDO HASTA LOS 6 MESES


Durante los primeros días la estimulación no se basa en que el niño aprenda cosas, la idea es fortalecer su autonomía y seguridad a través de diversos masajes. Deben realizarse con el bebé desnudo: se hacen movimientos circulares desde la cabeza hasta la planta de los pies.

Junto con el masaje, es muy positivo que la madre hable y diga lo importante que es el niño para ella y lo que ella espera de él, así va desarrollando la seguridad del bebé.

Colocar al bebé en una superficie suave para que se sienta seguro y ambos puedan trabajar con comodidad. Es conveniente untarse un poco de crema en las manos y frotárselas para que estén suaves y tibias.


Es importante repetir estos ejercicios constantemente. El padre también puede participar de estas sesiones.

Durante esta etapa se sugiere mostrarle objetos con el fin de que fije la vista. Durante el primer mes sólo logra ver colores contrastantes por lo cual los blancos, azules y negros sirven para este objetivo. Al poner música, se estimula la audición y el desarrollo cerebral.

 

 

DE 6 A 12 MESES


En el área motora: El menor ya es capaz de sostener sin dificultad la cabeza por lo que es importante ayudarlo a sentarse. Desde los 8 meses el bebé podrá empezar a gatear y hay que estimularlo en esta tarea, en la medida en que vaya adquiriendo más habilidad motora coloque obstáculos, con el fin de que él cree una manera de sortearlos, eso estimulará su creatividad e inteligencia.

En el área del lenguaje: El niño ya estableció una manera de comunicación con la madre a través del llanto, por lo cual es hora de comenzar a estimular la pronunciación con monosílabos da-da, ta-ta. Mencionar los objetos por su nombre y mostrar aquellos objetos que él pueda relacionar fácilmente: mamadera, plato, cuchara, animales, teléfono, etc. Continúe motivándolo con música.

En el área de la coordinación: Estimular la utilización de los dedos en pinza con objetos más pequeños. Enseñar a que tome la mamadera solo. A los 8 meses puede enseñarle a aplaudir. Colocar a su alcance objetos que sean atractivos y con sonidos de tal manera de estimularlo a que los tome. Puede comenzar a utilizar plasticina para que el niño trabaje con los dedos en pequeñas tareas (esparcir, tocar). Recuerde que los ejercicios de estimulación deben realizarse en  forma diaria y supervisada de manera que el bebé vaya aprendiendo las cosas y cuando ya las domine cambie algo de lugar o cree alguna circunstancia nueva, de esta  forma  el niño no memorizará  sino que lo incorporará como un nuevo conocimiento.